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“Perdón y Renacer”

  ME PERDONO   Me perdono por todo lo que hice mal, por cada error, por cada paso en falso. Me perdono por darlo todo, sabiendo que no había nada para mí. Me perdono por las veces que me olvidé de mí mismo, por las veces que me dejé llevar por la corriente. Me perdono por no haber visto las señales, por haberme perdido en ilusiones. Me perdono por las lágrimas derramadas, por los sueños rotos y las esperanzas desvanecidas. Me perdono por las palabras no dichas, por los silencios que gritaron en mi interior. Me perdono por las noches de insomnio, por los días de angustia y desesperación. Me perdono por las veces que me juzgué con dureza, por no haber sido mi mejor amigo. Me perdono por las veces que busqué fuera, lo que siempre estuvo dentro de mí. Perdonándome, encuentro la paz, y en ese acto de amor propio, comienzo a amarme de verdad, y a ser feliz conmigo mismo. Porque al perdonarme, libero mi alma, y abro el camino hacia una vida ple...
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  Título: “Entre Amigos y Silencios” Había una vez dos almas que se entrelazaban en la universidad: él y ella. Compartían risas, secretos y tardes interminables en la cafetería del campus. Él, con su sonrisa tímida y ojos sinceros, se había enamorado en silencio de su amiga. Pero ella, ajena a sus sentimientos, seguía buscando el amor en otros lugares. Él llevaba su amor como un tesoro escondido. Observaba a ella desde la distancia, admirando su cabello alborotado y su risa contagiosa. Cada vez que ella entraba a la cafetería, su corazón latía con fuerza. Pero no se atrevía a confesar sus sentimientos; temía que su amistad se desmoronara como un castillo de naipes. Un día, bajo la sombra de un antiguo roble, él decidió romper el silencio. “Necesito decirte algo”, susurró, nervioso. Ella lo miró con curiosidad. “¿Qué pasa?”. Las palabras se atascaron en su garganta, pero finalmente las soltó: “Estoy enamorado de ti”. El mundo pareció detenerse. Ella parpadeó, confundida. “Eres mi me...

Ni usted tiene el corazón abierto ni yo el alma organizada ..

  Carta a un amor fatigado por la lucha, los desencuentros y la mala suerte. Mucho hace por mi cuando se asoma y a veces más cuando está lejos Vivo al borde de lo suyo aunque destroza. Claro está, en esta manía presurosa de jugar al escondite que ni usted está lista pa'l futuro, ni yo para arriesgarme. Los besos de hotel que aquella vez no pudo darme. Es que este amor del todo intermitente sabe a risas enlatadas y a lágrimas de otros. Poco queda hacer por el presente si el pasado ha sido en vano y el futuro un sueño muerto. Ni usted tiene el corazón abierto, ni yo el alma organizada. Tire al cielo sus venganzas, ponga un beso donde quiera, y suene al borde del delirio, que vendrán lágrimas colirio para quitar el rojo de sus labios impregnado en la memoria y en alguna que otra parte. Besos. Ricardo.

Mario Benedetti

 

Frida Kahlo